Desaprender
Estos días entre el trabajo y los quehaceres han venido a mi cabeza una lluvia de ideas. Las palabras éxito, metas, logros, orgullo o realización han sido unas de ellas, así que empecemos...
Cuando tenía 13 años, más o menos ,no sé por que pedía a las estrellas o lo que hubiera allí arriba, que me diera la capacidad de escribir un libro de poesía, era un sueño. ¿Os cuento un secreto? sí, se hizo realidad, a día de hoy, tengo dos libros publicados con dos editoriales. Quizás sean buenos o no, pero poder decirlo, me llena de orgullo. Aunque por otro lado, me supera la vergüenza de las multitudes y miradas, no me gusta nada ser el centro de atención, siento que me pongo con la cara colorada y claro la consecuencia de esto es que lo omito. Con el tiempo, destaco otros logros "mejores vistos" como un piso, un coche, viajar... (sí lo sé, está mal). En tanto que vas creciendo, va pasando la vida y vas viendo como todo cambia, hay vaivenes de todo tipo durante este proceso, buscando como no, un equilibro pintado como un espejismo tan real.
Con mi psicóloga, estamos viendo la validación y ahora siento que es una búsqueda de una herida no curada de la infancia, que se ha quedado como una cicatriz profunda. La verdad que mientras lo escribo, pienso, que esto está sobrevalorado, pero claro el sistema lo ha hecho así, para que algunas personas se sientan frustradas por no poder conseguir ciertos "checks" a lo largo de su vida, la vida adulta. Pero ya está bien, los logros personales importan, porque implican tiempo, dedicación, esfuerzo físico y mental, también la motivación y la endorfina que te genera todo eso, no te lo da un trabajo de ocho horas que ni siquiera te gusta, aunque te paguen por ello. Queremos encontrar en otros, la palmadita en la espalda que no nos dieron.
A día de hoy, he aprendido a mirar al espejo y reconocerme como una mujer que ha creado sus propios "checks" y dentro de ellos están sus limites, metas y nunca olvidando todo lo que ha superado. Batallando con esos prejuicios implícitos que están inyectados en tinta como un tatuaje en la piel. Siendo consciente una vez más que hay que desaprender.
De esta manera y volviendo a lo anterior, no es una promoción de los libros, sino que estoy aquí para hacer un trabajo interno con el fin de que mi yo más tímida sea consecuente del coraje y la valentía que tiene, que puede conseguir lo que se proponga, aún así lleve tiempo y paciencia porque la recompensa interior siempre es agradecida e infinita.
Hasta la próxima semana...

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