Domingo
Retomar, pensar, escribir, fluir...
Un cuadro, pájaros en la ventana, flores secas en un jarrón. "Romantiza tu vida" dicen, pero no cuentan cómo.
Mi perro al final de la cama, es la compañía de siempre. Desde hace 10 años ya.
Hoy no hay orden en mi cabeza.
Domingo gris, chándal rojo y labios con sabor a café.
La televisión de fondo hace menos vacío el salón.
Como es posible que haya distancias que son más largas cuanto más pasa el tiempo, aún sentados en la misma mesa.
La carga de mi cuello pesa y mi energía se desvanece o se irrita.
Por qué es más fácil ser víctima de tus palabras que valiente de tus hechos.
Donde un abrazo puede parecer un acto forzado de guerra, ya que no está siendo costumbre, nuevamente, algo obvio.
La pálida pared blanca de mi casa ha sido testigos de muchas cosas. Ojalá de más cosas bonitas.
¿Cómo romper un patrón que ha estado impregnado desde la raíz?
Mi ansiedad está de vacaciones parece ser, ojalá no vuelva, no la extraño. ¿Extraño algo quizás? Ahora mismo creo que no.
Todo lo que creía para siempre, terminó.
Lo que creía incondicional, había tenido siempre condiciones en letra pequeña que no supe ver, hasta que fui grande.
Confío más en mis sueños que antes.
No tengo miedo a lo que venga, sino a las personas.
Es más fácil, seguir mi intuición y no caer en apariencias.
Callo cuando no me siento segura, supongo que es una forma de cuidarme.
Mi escape, mi refugio, siempre será escribir, aunque a veces no tenga sentido.
No hay nada más reconfortante que un halo de calidez en un cuarto asfixiante sin aire y frío.
Vuelve el viento frío, después del verano, el libro en la mesilla de noche y una taza de té caliente en mis manos.
Un octubre que está acabando como el año.
Y un sueño por cumplir que sigo esperando.

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