Nunca es suficiente
Decido coger el bolígrafo y el cuaderno para empezar a escribir lo que esconde mi cabeza, después de una semana donde hubo horas de apagón en Madrid, sin mucho contenido porque estaba en casa librando. Quiero contar que llevo unos días de bajón donde no acepto mi cuerpo, me siento insegura y me aburre todo. Creo sinceramente que estoy taponando un llanto que quiere desbordarse por la cima de mis mejillas y caer al vacío. Suma a esto, un dolor latente de cabeza que no quiere irse de mi sien, bueno cuando cierro los ojos y el cansancio me vence, lo abandona por un rato.
Me considero una persona agradecida, libre y hasta risueña pero en días como hoy el mundo se me hace cuesta arriba, lo rutinario es totalmente difícil, imagina enterrar los pies en lodo pesado y profundo que cada vez que te mueves se va hundiendo más, y las palabras, ellas no, no salen de mi boca porque no tengo nada que decir. Asimismo, he estado muchos años de mi vida, normalizando actitudes y aceptando todo sin cuestionarme qué quería yo realmente. Tanto tiempo forzando una sonrisa, dando más de mi para recibir poco o nada. Me doy cuenta, si, me han enseñado a mentir y a distorsionar una realidad que no es cierta. Que el síndrome de niña buena, está en mi subconsciente y que la búsqueda de la aprobación externa es necesario siempre, cuando no. ¿Por que me siento tan cansada? quizás por todo lo anterior, quiero tirar la toalla y dormir... que malos son los pensamientos intrusivos de mi cabeza.
Por otro lado, apartando esta nube negra que de la que estoy hablando, también quiero decir que cuando inicie el viaje de introspección hace ya algún tiempo, empecé a conocerme y a vivir como me dio la gana y lo sigo haciendo, como no, con alguna mirada incómoda sobre mis pasos, pero nunca es suficiente, ni para mí...Aún así, pienso que de esto va la vida, de filosofar y superar otro día más.
La resiliencia está presente, aunque sin ninguna fe al principio, porque este declive se origino hace tiempo y no lo quise ver, me tape los ojos ocultando una herida que no sé a día de hoy que es ni por qué. Aceptar la oscuridad, incluso abrazarla si hace falta y luego volver, volver hacia la luz que soy, buscando el interruptor correcto que encienda todo otra vez.
Supongo que la vulnerabilidad es algo de la que no estoy acostumbrada y mostrarme, me hace quedarme inmóvil ante el reflejo tan desnudo de mi alma.

Comentarios
Publicar un comentario